Las cirugías de válvula aórtica permiten al paciente mejorar su calidad de vida. Cada caso se estudia a fondo con el objetivo de ofrecer el mejor resultado posible.

La válvula aórtica es una de las 4 válvulas que tiene el corazón. La válvula puede afectarse por dos tipos de lesiones: el estrechamiento o estenosis de la válvula que dificulta el vaciado del corazón, y la insuficiencia o cierre defectuoso que permite que la sangre retroceda al corazón provocando una sobrecarga de volumen. En la actualidad, la mayoría de pacientes que se operan de la válvula aórtica tienen como causa una alteración congénita (válvula aórtica bicúspide) o una degeneración senil de la válvula por el envejecimiento.

Con cualquier válvula enferma podemos hacer dos tipos de cirugía: La reparación o reconstrucción de la propia válvula, o la sustitución por una prótesis valvular artificial.
Cuando tenemos que sustituir la válvula enferma del paciente, tenemos varias posibilidades:

• Prótesis Mecánicas: están fabricadas de un material llamado carbón pirolítico (grafito purificado) que es duro como el diamante y muy poco trombogénico (baja probabilidad de producir trombos o embolias). Aunque, en principio, no se rompen ni degeneran nunca, su desventaja es que es imprescindible tomar diariamente, y de forma indefinida, anticoagulantes orales (Sintrom®).

• Prótesis biológicas: están hechas de tejido animal o humano. No precisan tomar anticoagulantes orales como el Sintrom, pero su principal inconveniente es que degeneran con el tiempo y tienen una duración limitada a 10-12 años. Después de ese tiempo tienen que ser reemplazadas. Se recomiendan en pacientes que no pueden o no quieren tomar anticoagulantes, en pacientes ancianos y en mujeres que quieren tener hijos.

• Otros sustitutos valvulares biológicos: En este grupo podemos incluir los homoinjertos de cadáver criopreservados (válvulas de donante humano) y la Operación de Ross, que utiliza la propia válvula pulmonar del paciente para sustituir la válvula aórtica enferma.

En la actualidad, ante el gran aumento de los pacientes de edad muy avanzada y con riesgo quirúrgico muy alto, se han desarrollado dos nuevas modalidades de prótesis aórticas: La prótesis aórtica sin sutura (“sutureless”) que permiten realizar la intervención mucho más rápido, con menor agresión y por incisiones reducidas, y las prótesis aórticas transcatéter que no precisan cirugía y que pueden implantarse por vía percutánea (a través de la arteria femoral de la pierna). Cada modalidad de tratamiento tiene sus ventajas y desventajas, y debe elegirse la mejor opción para cada paciente de forma individualizada.